Es en esa noche que desnudos descubrimos la signicada de esa enrulada desausiación desempolvada, vomitados del escucho de la puerto, como abandonados por el ruido. Desfrenados caballos sin patas se diferencian de nuestro viaje rutinario a la creación del universo. Desde que hay tele que podemos hablar pavadas sin descansar de cosas tan serias como las que ya he olvidado. Y veterano de suplicios llega a mi el resonar de mar mar mar que es rio con pasteras que se desemboca como catástrofe y catastrofización. Perro que ladra en el patio. Gemido que rompe la noche. Respirar por la boca del lobo muerto. Renacimiento de la esperanza desarrollada reprimida con cemento divino. Despierta despierta apaga ese maldito despertador.
Payasito Loco
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