Fui roca y fui esmalte,
que pulía las suelas de los zapatos.
Fuiste el mineral naciente
y fuiste el brillo que daba mérito a mi trabajo.
Cuando fui un barco de papel,
fuiste la gota escurrida del Álamo,
que inocente y furtiva cayó y se adentró
en la simple edificación de ese microscópico
cuerpo en la nada.
Me tocó ser un perro sarnoso rabioso,
la espuma blanca entre mis dientes debajo de la lengua
rozando con el paladar regurgitando sin parar.
Fuiste…
La espuma fuiste.
Viéndose… no siempre he hecho cosechar
buenas consecuencias.
No me enorgullece, pero arrepentirme no puedo,
porque cada una de mis acciones me llevó a la unión con mi complemento.
Tuve que existir con gran caos
a veces..
Y otras veces el karma estuvo de mi lado.
Gracias karma,
por haberme llevado a eso a esa a la a aquella a EL.
Fui la túnica del Cristo muerto, fui el arca de Noé.
Fui la Gioconda en el lienzo y fui la primer piedra en caer.
Y vos siempre ahí, perenne mecenas,
como sangre coagulada, como diluvio alterado,
como hebra o como pecado..
Vos siempre ahí.
Fui una golondrina emigrando,
fuiste el motivo para hacerlo,
eras el alimento expectante por la manada,
que me sació y que me atracó y que engullí hasta la muerte.
Y tras la muerte emigre nuevamente,
y fui escama,
una entre tantas,
junto a mi compañero el ojo de pez.
Y cuando fui lengua,
dejé mudo a mi gorila,
y me llevó a ser humo cuando a vos te tocó ser el tabaco.
Cuan pobre nuestro merecimiento!
Cuan rica nuestra compañía!
Siendo objetos, asexuados, solitarios.
Siendo monstruos,
espectros que se daban miedo hasta a si mismos.
Siendo heces.
Siendo animales, especímenes instintivos
y poligámicos como ellos son.
Siendo partes en un organismo,
independientes y utilitarias.
En todas las formas, personalidades, funciones, sentimientos,
supimos encontrarnos y entendernos y completarnos y amarnos.
Hoy en día somos hombre y mujer.
Y volvemos a ser objeto espectro animal ración.
Todo resumido en una sola vida.
Tras la más importante metempsicosis,
quieto queda todo.
Inmóvil. Estático.
A partir de ahora es moldear la calzada, es dejar brotar.
Fundidos estaremos siempre.
DAIANA TOLEDO